Examen teórico

Simulacro 1: el diagnóstico

El primero no se hace para aprobar. Se hace para saber de dónde partes, y por eso la nota es lo de menos.

Actualizado: 8 de agosto de 2026
Los datos de proceso de esta página corresponden a la convocatoria 46/26 (Resolució ISP/1763/2026, DOGC núm. 9.681, de 8 de junio de 2026). Verifica siempre las bases vigentes antes de actuar.

Datos clave

Preguntas
30, aleatorias de todo el temario
Tiempo
70 s por pregunta · 35 min
Feedback
Al final, revisión verde/rojo
Penalización
−1/4 por error
AspectoEste simulacro
MomentoCon el 50–60 % del temario cubierto
ObjetivoEstablecer el punto de partida
Métrica principalDistribución de fallos por ámbito

Cuándo hacerlo

Ni antes ni después de la cuenta. Hacerlo con el temario a medias es informativamente pobre —mide sobre todo lo que aún no has visto— y hacerlo cuando ya lo has cubierto entero desaprovecha meses en los que podrías haber corregido el rumbo. El punto razonable es en torno al 50 o 60 % del temario, con los ámbitos C y B avanzados.

Qué esperar de la nota

Baja, y no pasa nada. Con la mitad del temario y sin rodaje en la gestión del tiempo, un resultado por debajo del 4 es lo habitual y no dice nada sobre tu capacidad. Lo que sí dice algo es dónde se concentraron los fallos.

El error de este simulacro

Interpretar la nota como pronóstico. Un primer simulacro mide un estado transitorio de una preparación incompleta. Quien lo lee como veredicto suele hacer una de dos cosas igualmente contraproducentes: desmoralizarse o acelerar el temario abandonando el psicotécnico.

Por qué una nota aislada no informa

La razón no es psicológica ni motivacional: es de medida. Cualquier puntuación observada es la suma de dos cosas —tu nivel real y un error de medida— y en un cuestionario de treinta preguntas ese error es grande. La teoría clásica de los tests lo formaliza con el error típico de medida, y su recomendación práctica es interpretar cualquier puntuación como una banda y no como un punto (Harvill, 1991). Con treinta ítems, la banda es ancha.

Se puede calcular. Supón que tu nivel real fuera del 60 %: dieciocho aciertos de treinta en promedio. Si las preguntas se sortean de un banco amplio, el número de aciertos que obtendrás en un simulacro concreto fluctúa con una desviación típica de 2,7 preguntas. En diecinueve de cada veinte simulacros sacarías entre 13 y 23 aciertos. Traducido a nota con la fórmula real de la 46/26 —respondiendo las treinta— eso es esto:

Sorteo de preguntasAciertosNotaLectura ingenua
Mal día132,92«Voy fatal»
Día flojo153,75«Suspenso»
Día medio185,00«Justo»
Día bueno216,25«Voy sobrado»
Buen día237,08«Ya está»

Las cinco filas describen a la misma persona con el mismo conocimiento. Lo único que cambia entre ellas es qué treinta preguntas salieron. Cuatro puntos de recorrido, del 2,9 al 7,1, sin que haya ocurrido nada digno de interpretación.

El cálculo asume lo más favorable

La cuenta anterior supone que todas las preguntas son igual de difíciles y que aciertas cada una de forma independiente. En un banco real la dificultad varía y las preguntas se agrupan por tema, de modo que la dispersión no es menor que la calculada: es mayor. Cualquier conclusión que extraigas de un solo simulacro es, si acaso, más frágil de lo que sugiere la tabla.

De ahí la regla que gobierna todo este simulacro: una medida con ese error no sirve para tomar decisiones. No es que la nota sea desmoralizante, es que no distingue entre las hipótesis que te interesan. Para eso hace falta promediar varias, y ese es el trabajo del quinto simulacro.

Qué hacer con el resultado

  1. Anota los fallos por ámbito, no en total. Es el único dato que produce decisiones.
  2. Comprueba cuántas preguntas no alcanzaste: si fueron más de cinco, tu problema inicial es de ritmo.
  3. Guarda el resultado. Su valor real aparece dentro de dos meses, cuando tengas con qué compararlo.
  4. No cambies el plan por un solo dato: espera al segundo simulacro para confirmar la tendencia.

Qué anotar como línea base

Si la nota es la variable más ruidosa que puedes registrar, conviene registrar otras. Las de proceso son más baratas de medir, cambian menos por azar y admiten comparación directa dentro de dos meses. Un cuaderno de simulacro decente recoge esto:

Guarda las preguntas, no el conteo

«Fallé nueve» no se puede releer dentro de dos meses; nueve enunciados sí. Además, el registro convierte el simulacro en material de estudio reutilizable: la lista de falladas del primero es la mejor tanda de repaso que tendrás en semanas, porque está compuesta exactamente por lo que no sabías.

El primer simulacro también enseña

Queda una objeción razonable: si la nota no informa, ¿para qué gastar treinta preguntas y treinta y cinco minutos? Porque el simulacro no solo mide, también consolida. Roediger y Karpicke (2006) compararon en Psychological Science dos formas de emplear el tiempo de estudio sobre un mismo texto —releerlo o someterse a una prueba de recuerdo— y encontraron que la segunda producía una retención claramente superior a medio plazo, pese a que a corto plazo la relectura parecía funcionar mejor. Es el efecto de la práctica de recuperación: intentar recordar algo, incluso fallando, refuerza más la huella que volver a leerlo.

Aplicado aquí: las treinta preguntas del diagnóstico son treinta intentos de recuperación sobre temario a medio consolidar, exactamente la condición en la que el efecto es mayor. El coste de hacer el primer simulacro «demasiado pronto» no es que se pierda material, es que se obtiene un número que no dice nada. El estudio, mientras tanto, sí se ha producido. Por eso la recomendación operativa es hacerlo, registrar el proceso y no mirar demasiado la cifra.

El error típico de esta etapa

El error de esta etapa es medir demasiado pronto. Muchos opositores hacen su primer simulacro tras la primera semana de estudio, obtienen un resultado desastroso y concluyen que la oposición les queda grande. Lo único que han medido es que aún no han estudiado, que era sabido antes de empezar.

Haz un simulacro completo

Reproduce las condiciones reales: 30 preguntas, 35 minutos y penalización por error.

Hacer un simulacro

Dónde encaja este simulacro

Preguntas frecuentes

¿Cuándo hago mi primer simulacro de Mossos?

Con aproximadamente la mitad del temario cubierto. Antes mide sobre todo lo que aún no has estudiado, y después se pierden meses en los que podrías haber corregido el rumbo.

¿Qué nota es normal en el primer simulacro?

Habitualmente baja, incluso por debajo del mínimo de 4. Con el temario incompleto y sin rodaje en gestión del tiempo es lo esperable, y no anticipa el resultado final.

¿Cuánto puede variar mi nota entre simulacros sin que yo haya cambiado?

Bastante más de lo que se supone. Con treinta preguntas y un nivel real del 60 %, el número de aciertos fluctúa con una desviación típica cercana a tres preguntas, lo que sitúa el resultado habitual entre 13 y 23 aciertos. Traducido a nota, es un recorrido de unos cuatro puntos sin que haya cambiado nada.

¿Sirve de algo hacer un simulacro que sé que voy a suspender?

Sí, por una razón distinta de la medida: responder es un ejercicio de recuperación y consolida más que releer. La nota de ese simulacro no informará, pero el tiempo invertido no se pierde como estudio.

¿Qué conviene anotar del primer simulacro?

El proceso más que el resultado: en qué minuto llegaste a la pregunta 15, cuántas dejaste en blanco frente a cuántas no llegaste a leer, cuántas respuestas cambiaste y el enunciado literal de las falladas. Son datos comparables dentro de dos meses; la nota, mucho menos.

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Reproduce las condiciones reales: 30 preguntas, 35 minutos y penalización por error.

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