Examen teórico

Simulacros de examen de Mossos

Un simulacro no sirve para saber cuánto sabes, sino para entrenar cómo rindes. La diferencia cambia por completo cómo deberías usarlos.

Actualizado: 8 de agosto de 2026
Los datos de proceso de esta página corresponden a la convocatoria 46/26 (Resolució ISP/1763/2026, DOGC núm. 9.681, de 8 de junio de 2026). Verifica siempre las bases vigentes antes de actuar.

Datos clave

Formato a replicar
30 preguntas / 35 min
Penalización
−1/4 por error
Frecuencia inicial
1 cada 2 semanas
Frecuencia final
1–2 por semana

El simulacro es la herramienta más malinterpretada de una oposición. La mayoría de opositores lo usa como termómetro —"a ver qué nota saco"— y esa lectura desperdicia casi todo su valor. Un simulacro es un ensayo de condiciones: mide cómo rindes bajo presión temporal, cómo decides qué responder y qué dejar, y cómo se degrada tu atención en el minuto 30.

De ahí la primera regla: un simulacro que no reproduce las condiciones reales no es un simulacro, es una tanda de preguntas.

Qué condiciones hay que replicar

El detalle que más distorsiona los resultados

Practicar sin aplicar la penalización. Si respondes las 30 preguntas al azar en las dudas y no descuentas, tu nota parece razonable. Aplicando −1/4, la misma ejecución puede quedar por debajo del 4. Muchos opositores descubren esto en el examen real.

Haz un simulacro completo

Reproduce las condiciones reales: 30 preguntas, 35 minutos y penalización por error.

Hacer un simulacro

Las dos subpruebas tienen reglas opuestas

La primera prueba de la 46/26 no es un examen, son dos, y se hacen la misma mañana. Comparten exactamente un dato —los 35 minutos— y difieren en todo lo demás.

ReglaConeixementsAptitudinal
Preguntas3080
Tiempo35 minutos35 minutos
Tiempo medio por ítem70 segundos26 segundos
ErrorResta un cuarto de aciertoNo resta
Mínimo eliminatorio4 sobre 105 sobre 10
Decisión que entrenaResponder o callarNinguna: responder todo

Leídas juntas, las dos últimas filas explican por qué mucha preparación se desperdicia. En coneixements existe una decisión real —con penalización, callarse a veces vale más que arriesgar— y el simulacro sirve para calibrarla. En la aptitudinal esa decisión no existe: nada resta, de modo que la respuesta correcta a una pregunta que no da tiempo a leer es marcarla igualmente. Entrenar las dos mitades con la misma política de respuesta significa, necesariamente, estar entrenando mal una de ellas.

La subprueba con el mínimo más alto es la que menos se entrena

La aptitudinal exige un 5 y la de conocimientos un 4, pese a que casi todas las horas de preparación se van al temario. Y según las bases, la aptitudinal es además el primer criterio de desempate: entre dos aspirantes con la misma puntuación, decide el psicotécnico. La aritmética completa de los mínimos está en cuántos fallos puedes tener.

Cuántos simulacros hacer y cuándo

Hacer simulacros demasiado pronto es frustrante e informativamente pobre: si aún no has cubierto el temario, la nota mide sobre todo lo que no has visto. Hacerlos demasiado tarde impide corregir. Un reparto que funciona:

Fase de preparaciónFrecuenciaObjetivo
Primeros mesesNinguno; tests por temaConsolidar contenido, no medir
Temario cubierto al 60 %1 cada dos semanasDetectar ámbitos débiles
Temario completo1 por semanaEntrenar gestión de tiempo
Último mes1–2 por semanaAutomatizar ritmo y criterio de descarte

Más de dos por semana rara vez aporta: el simulacro consume material y tiempo de estudio, y su valor está en el análisis posterior, no en la acumulación.

La lógica del programa: de medir a ensayar

Los diez simulacros no son diez tandas equivalentes repartidas por el calendario. Son dos programas distintos encadenados, y confundirlos es el motivo por el que muchos opositores hacen veinte simulacros y aprenden lo mismo que con tres.

En la primera mitad, el simulacro es un instrumento de medida. Cada uno aísla una variable —el punto de partida, el reloj, la penalización, el reparto por ámbitos, la serie— y se hace precisamente para producir un dato que obligue a cambiar algo del plan de estudio. Ahí el simulacro es un medio: lo que importa ocurre después, en la corrección.

En la segunda mitad, el simulacro deja de medir y pasa a ensayar. El temario ya no es la variable limitante, y lo que se entrena son las condiciones: la resistencia de una sesión larga, el descarte, el soporte y la hora reales, la priorización de las últimas semanas. Ahí el simulacro es un fin en sí mismo, y después de cada uno casi no se cambia nada: se consolida.

SimulacroVariable que aíslaFunción
1 · el diagnósticoEl punto de partidaMedir
2 · el relojEl ritmo y el abandonoMedir
3 · la penalizaciónLa decisión de responderMedir
4 · los ámbitos débilesEl reparto del falloMedir
5 · la tendenciaLa serie completaMedir
6 · resistenciaLa fatiga de 110 preguntasEnsayar
7 · el descarteLos distractoresEnsayar
8 · condiciones realesSoporte, hora y transcripciónEnsayar
9 · el ajusteLa prioridad de lo que quedaEnsayar
10 · el ensayo generalTodo junto, sin correccionesEnsayar

El punto de giro está entre el quinto y el sexto, y no lo marca el calendario sino un hecho: haber cubierto el temario. Adelantarlo produce sesiones agotadoras que no corrigen nada; retrasarlo es peor, porque se llega al examen sabiendo mucho y sin haber ejecutado nunca la prueba entera.

El programa de diez simulacros

El modo de simulacro es siempre el mismo; lo que cambia es qué mides en cada uno. Este es el recorrido recomendado a lo largo de la preparación:

Cómo analizar un simulacro

El análisis vale más que el simulacro. Terminar, mirar la nota y pasar al siguiente es tirar el ejercicio. Clasifica cada fallo en una de estas cuatro categorías, porque cada una pide una corrección distinta:

  1. No lo sabía. Es un fallo de contenido. Vuelve al tema y al temario.
  2. Lo sabía y me confundí de opción. Fallo de lectura o de prisa. Se corrige con ritmo, no con estudio.
  3. Dudaba entre dos y elegí mal. Es la categoría más rentable: el contenido está a medias y una revisión corta lo cierra.
  4. No llegué. Fallo de gestión de tiempo. Si se repite, el problema es de estrategia de descarte, no de conocimiento.

La cuarta categoría es la que más candidatos ignoran, y suele ser la que más puntos cuesta. Si tu patrón es "sabía las últimas cinco pero no llegué", tu problema no es el temario.

Qué te dice —y qué no— tu nota

Una nota de simulacro es un dato ruidoso: depende del banco de preguntas, de su dificultad relativa y de tu estado ese día. Lo informativo no es la nota puntual sino la tendencia a lo largo de varias semanas y la distribución de fallos por ámbito.

Tampoco es una predicción del corte. La nota que hará falta para seguir en el proceso depende del número de plazas y de cuántos aspirantes se presenten, y eso solo se sabe a posteriori. Lo que se puede decir es lo obvio y lo útil: cuanto más arriba estés, más margen tienes. En nota de corte de Mossos está el detalle de cómo se forma ese corte.

Preguntas frecuentes

¿Cuántos simulacros debería hacer antes del examen?

No hay un número mágico, pero un patrón razonable es empezar cuando lleves cubierto en torno al 60 % del temario, con uno cada dos semanas, subir a uno semanal al completarlo y a uno o dos por semana el último mes.

¿Un simulacro debe incluir también la parte aptitudinal?

Conviene alternar. Los simulacros solo de conocimientos permiten análisis fino del temario; los completos, con las 80 preguntas aptitudinales a continuación, entrenan la resistencia atencional que exige el día real.

¿Qué nota en simulacro indica que voy bien?

Más que la cifra, importa la tendencia sostenida y que la nota se obtenga aplicando la penalización de −1/4 y respetando los 35 minutos. Una nota alta lograda sin cronómetro no es comparable.

¿Se preparan igual las dos subpruebas del mismo día?

No, porque sus reglas son opuestas. En coneixements el error resta un cuarto de acierto y el mínimo es 4; en la aptitudinal nada resta y el mínimo es 5. La primera entrena una decisión —responder o dejar en blanco— que en la segunda simplemente no existe.

¿Por qué cambian de función los simulacros a partir del sexto?

Porque cambia el problema. Mientras el temario está incompleto, el simulacro sirve para producir datos que corrijan el plan de estudio. Una vez cubierto, ya no hay mucho que corregir y lo que falta por entrenar son las condiciones de la prueba: fatiga, soporte, hora y ritmo.

¿Cuántas preguntas se responden en total el día del examen?

Ciento diez entre las dos subpruebas eliminatorias: 30 de conocimientos y 80 aptitudinales, cada bloque con 35 minutos. A eso puede sumarse el cuestionario de personalidad y la prueba voluntaria de idiomas.

Haz un simulacro completo

Reproduce las condiciones reales: 30 preguntas, 35 minutos y penalización por error.

Hacer un simulacro

MossosTest es una herramienta independiente de preparación y no está afiliada ni respaldada por la Generalitat de Catalunya ni por el Cos de Mossos d'Esquadra. La información oficial y vinculante es siempre la publicada en el DOGC y en mossos.gencat.cat.