Preparación

Medir tu progreso

Compararte con otros informa poco. Compararte contigo mismo, con las métricas adecuadas, informa casi todo.

Actualizado: 8 de agosto de 2026

Datos clave

Métrica clave
Tendencia, no nota puntual
Segunda métrica
Tasa de fallo por ámbito
Métrica ignorada
Preguntas no alcanzadas
Ranking
Orientativo

La mayoría de opositores mide su progreso con un solo número: la nota del último test. Es la métrica menos informativa disponible, porque depende del banco de preguntas, de su dificultad relativa y del estado de ese día.

Estas son las que sí dicen algo, ordenadas por valor.

1. La tendencia, no la nota

Una nota aislada es ruido. Lo que informa es la serie: cinco o seis resultados a lo largo de semanas, en condiciones comparables. Si la línea sube, el método funciona aunque el último test haya salido mal. Si lleva un mes plana, hay que cambiar algo.

Condiciones comparables

Para que la serie signifique algo, todos los datos deben obtenerse igual: con cronómetro, aplicando la penalización de −1/4 y sin consultar material. Un resultado logrado sin reloj no pertenece a la misma serie y la contamina.

2. La tasa de fallo por ámbito

Saber que sacas un 6 no permite decidir nada. Saber que fallas el 40 % del ámbito B y el 8 % del C te dice exactamente dónde invertir la próxima semana. Es la métrica con mayor valor operativo de todas.

Y tiene una consecuencia directa sobre el repaso: los temas con más fallo vuelven antes, los dominados se espacian. Ver cómo estudiar.

Haz un simulacro completo

Reproduce las condiciones reales: 30 preguntas, 35 minutos y penalización por error.

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3. Las preguntas no alcanzadas

La métrica más ignorada y una de las más reveladoras. Si tu patrón es "sabía las últimas cinco pero no llegué", tu problema no es de temario: es de gestión de tiempo o de criterio de descarte, y estudiar más no lo resuelve.

Regístrala por separado en cada simulacro. Si no baja con las semanas, el ajuste está en la estrategia de ejecución, no en el contenido. Ver simulacros.

4. La distribución de tus errores

Clasificar cada fallo en una de cuatro categorías convierte una lista de errores en un diagnóstico:

  1. No lo sabía: fallo de contenido. Vuelve al tema.
  2. Lo sabía y me confundí: fallo de lectura o prisa. Se corrige con ritmo.
  3. Dudaba entre dos: contenido a medias. Es la categoría más rentable de atacar.
  4. No llegué: gestión de tiempo.

5. El ritmo en la subprueba aptitudinal

La aptitudinal tiene 80 preguntas y 35 minutos: 26 segundos por ítem de media. Con ese margen, la nota no la determina solo lo que sabes resolver, sino a qué velocidad decides. Por eso conviene medir una variable que casi nadie registra: ítems por minuto, calculada como el número de preguntas alcanzadas dividido entre el tiempo empleado.

La medida tiene una lectura inmediata. Si tu ritmo se queda en torno a dos ítems por minuto, terminarás la prueba justo; si baja de ahí, dejarás preguntas sin marcar. Y como la aptitudinal no penaliza el error, cada hueco es puntuación regalada: la comparación correcta no es entre acertar y fallar, sino entre marcar algo y no marcar nada.

Dos series, no una

Conocimientos y aptitudinal se corrigen con reglas opuestas —una descuenta un cuarto por error y la otra no descuenta nada—, así que sus resultados no pertenecen a la misma serie ni admiten la misma estrategia. Llevarlas juntas en un único promedio de «nota de test» es la forma más rápida de no enterarse de nada. La aritmética de la penalización, en cuántos fallos puedes tener; los formatos de la aptitudinal, en psicotécnicos.

Lo que ninguna serie de tests mide

El sesgo de medir solo lo medible es real: se acaba optimizando lo que da número y descuidando lo que elimina. Dos de las cuatro fases del proceso no aparecen en ninguna estadística de test.

Un panel de progreso que solo contiene notas de test describe un tercio del proceso. Si en tres meses de registro no aparece ni una marca física ni una fecha de examen de catalán, el panel está midiendo lo cómodo.

Sobre los rankings de opositores

Muchas plataformas ofrecen clasificaciones frente a otros usuarios. Bien usadas, aportan dos cosas: referencia externa, útil porque uno tiende a sobrestimar o subestimar su nivel en el vacío, y motivación, que en una preparación de doce meses no es despreciable.

Ahora bien, conviene saber qué no son. No predicen el corte, porque los usuarios de una plataforma no son una muestra representativa de los presentados. No miden las fases que eliminan por causas distintas de la nota. Y una posición alta puede producir una falsa tranquilidad que es peor que no tener el dato.

El ranking que de verdad ordena

Conviene saber cómo funciona la única clasificación con consecuencias, porque explica qué merece la pena medir. El proceso se puntúa sobre un máximo de 107,5 puntos: 33 de la fase de oposición, 4,5 de la fase de concurso de méritos y 70 del curso selectivo del ISPC. La primera prueba, que es lo que casi todo el mundo entrena, mueve una fracción de ese total. El desglose completo, en baremo de Mossos.

El primer corte, además, no es una nota sino una posición. Las bases fijan un número cerrado de personas que pasan a la segunda prueba —en la convocatoria 46/001/23, las 1.700 mejores del turno de reserva para mujeres y las 2.550 mejores del turno no reservado— y la nota de corte resulta ser la puntuación de la última que entra. Tu resultado depende del de los demás, y por eso ninguna nota aislada te dice si vas dentro o fuera. Ver nota de corte.

El empate se rompe por la prueba que casi nadie entrena

Con miles de aspirantes y puntuaciones con decimales, los empates son inevitables. El primer criterio de desempate que fijan las bases es la subprueba aptitudinal, por delante de la de conocimientos. Ante dos candidatos con la misma puntuación, decide el psicotécnico: una razón más para llevar su serie de resultados aparte y tomársela en serio.

Qué revisar cada semana

Un control semanal de cinco minutos basta. Cada métrica solo vale si tiene asociada una decisión: si un dato no cambia nada de lo que harás la semana siguiente, no hace falta registrarlo.

MétricaSeñal de alarmaDecisión que desencadena
Tendencia de la serieUn mes planaCambiar el método, no aumentar las horas
Tasa de fallo por ámbitoUn ámbito muy por encima del restoReasignar el repaso de la semana
Preguntas no alcanzadasNo baja con las semanasTrabajar ritmo y descarte, no contenido
Distribución de erroresPredominio de «dudaba entre dos»Consolidar contenido a medias
Marcas físicasSin registro en un mesVolver a programar el entrenamiento

Con esos datos se toman todas las decisiones de ajuste del plan de estudio, y sin ellos se decide por sensación.

Preguntas frecuentes

¿Cómo sé si voy bien preparando Mossos?

Por la tendencia sostenida de tus resultados en condiciones comparables —con cronómetro y penalización aplicada— más que por la nota de un test aislado, y por la evolución de tu tasa de fallo en cada ámbito.

¿Sirven los rankings entre opositores?

Como referencia relativa y como motivación, sí. No como pronóstico del corte, porque los usuarios de una plataforma no son una muestra representativa de los presentados ni reflejan las fases que eliminan por causas distintas de la nota.

¿Existe un ranking oficial de opositores a Mossos?

Lo que existe es la ordenación que produce el propio proceso. Las bases no fijan una nota mínima para continuar, sino un número cerrado de personas que pasan a la segunda prueba: en la convocatoria 46/001/23, las 1.700 mejores del turno de reserva para mujeres y las 2.550 mejores del turno no reservado. La nota de corte es la puntuación de la última que entra en cada cupo.

¿Qué ritmo hay que llevar en la subprueba aptitudinal?

Son 80 preguntas en 35 minutos, unos 26 segundos por ítem, es decir algo más de dos por minuto. Como esta subprueba no penaliza el error, dejar preguntas sin marcar solo resta: conviene medir cuántos ítems por minuto alcanzas en cada simulacro.

¿Qué peso tiene la primera prueba en la puntuación final?

El proceso suma un máximo de 107,5 puntos: 33 de la fase de oposición, 4,5 de méritos y 70 del curso selectivo del ISPC. Además, el primer criterio de desempate es la subprueba aptitudinal, por delante de la de conocimientos.

¿Qué métrica se ignora más y debería mirarse?

El número de preguntas no alcanzadas. Si es alto y no baja, el problema es de gestión del tiempo o de criterio de descarte, y no se corrige estudiando más temario.

Haz un simulacro completo

Reproduce las condiciones reales: 30 preguntas, 35 minutos y penalización por error.

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