Examen teórico
Simulacro 7: el descarte
Casi ninguna pregunta se resuelve sabiendo la respuesta. Se resuelve eliminando las que no pueden serlo.
Datos clave
- Preguntas
- 30, aleatorias de todo el temario
- Tiempo
- 70 s por pregunta · 35 min
- Feedback
- Al final, revisión verde/rojo
- Penalización
- −1/4 por error
- 30 preguntas aleatorias de todo el temario, sin filtro de materia.
- 70 segundos por pregunta: 35 minutos de cuenta atrás.
- Sin feedback inmediato; revisión verde y rojo al terminar.
- Lo que cambia entre un simulacro y el siguiente no es el formato, sino qué mides.
| Aspecto | Este simulacro |
|---|---|
| Momento | Seis semanas antes del examen |
| Objetivo | Afinar la eliminación de alternativas |
| Métrica principal | Aciertos en preguntas dudosas |
El objetivo de este simulacro
Ya no se trata de saber más temario, sino de rentabilizar lo que sabes a medias. Y conviene empezar deshaciendo una idea muy repetida: con cuatro alternativas y un descuento de un cuarto por error, responder al azar no tiene esperanza nula. La tiene positiva, aunque ridícula —un dieciseisavo de acierto neto por pregunta—, porque el umbral de indiferencia está en acertar una de cada cinco dudas y tirar a ciegas da una de cada cuatro.
Lo que mueve la nota no es, pues, responder o callar, sino descartar: eliminar una sola alternativa multiplica esa esperanza por unas 2,7 veces. La aritmética está en el simulacro de la penalización; esta página es el procedimiento.
Cuántas alternativas funcionan de verdad
Escribir un distractor plausible es caro, y quien redacta ítems en volumen no siempre lo consigue. Cuando se mide qué alternativas eligen de verdad los examinados, el resultado es constante:
| Estudio | Qué encontró | Qué significa para ti |
|---|---|---|
| Kilgour y Tayyaba (2016), 480 preguntas de cinco opciones | El 55,3 % de los 1.920 distractores no funcionaba; el 73,8 % de las preguntas tenía dos funcionales o menos | Tres de cada cuatro preguntas se reducen a dos o tres opciones |
| Haladyna y Downing (1993), examen de 200 ítems | Ningún ítem tenía cuatro distractores funcionales; solo el 8,4 % tenía tres | La pregunta con todas las opciones vivas casi no existe |
| Rodriguez (2005), metaanálisis de 80 años | Los distractores no funcionales no añaden dificultad, discriminación ni fiabilidad | No medían nada: descartarlos no es un atajo |
Con la cautela debida: son exámenes de ciencias de la salud, no de Mossos. Pero el fenómeno es del formato, no de la materia, y la consecuencia importa: la pregunta de cuatro opciones que tienes delante casi nunca lo es de verdad. El descarte no fabrica suerte; recupera la opción que el redactor no logró hacer creíble.
Los distractores que hay que aprender a ver
- El casi correcto: idéntico a la respuesta buena salvo un detalle, un año o un órgano. Es el distractor principal y el que separa a quien estudió con precisión.
- El plausible por asociación: menciona algo real y relacionado que no responde a lo preguntado.
- El absoluto: contiene "siempre", "nunca" o "en todo caso". En materia jurídica los absolutos son sospechosos por defecto.
- El relleno: manifiestamente ajeno, presente para que la pregunta no sea de tres opciones reales.
Al revisar este simulacro, no te limites a mirar la respuesta correcta. En cada pregunta fallada, identifica qué tipo de distractor te atrapó. Reconocer el patrón se transfiere a preguntas que no has visto nunca, que es exactamente lo que necesitas el día del examen.
Las reglas de redacción, leídas al revés
Los ítems de opción múltiple no se escriben a mano alzada: hay un cuerpo de reglas estandarizado que Haladyna, Downing y Rodriguez (2002) recopilaron y revisaron. Están pensadas para quien construye el examen, pero leídas del revés son un mapa de señales para quien lo responde.
| Regla que el redactor debería cumplir | Qué señal deja cuando no la cumple |
|---|---|
| «Haz plausibles todos los distractores» | La alternativa sin relación con lo preguntado es un descarte gratuito |
| «Usa los errores típicos como distractores» | La opción que «suena bien» sin saber por qué suele ser el error previsto |
| «Mantén las opciones homogéneas en contenido y longitud» | La más larga y matizada entre tres secas suele ser la buena, redactada con más cuidado |
| «Evita determinantes como siempre, nunca, absolutamente» | Si aparecen, la regla se ha incumplido, y casi siempre es en un distractor |
Las señales de la tabla son probabilidades, no demostraciones, y en un examen bien construido no aparecen. Sirven cuando el conocimiento ya no da más de sí, y engañan si se usan como atajo para no estudiar.
El procedimiento, paso a paso
Descartar no es dudar con estilo: es una secuencia fija, siempre en el mismo orden.
- Marca cada alternativa al leerla: una raya sobre la descartada, un punto junto a la posible. Evita releer las cuatro en la segunda pasada.
- Descarta primero por pertinencia, no por verdad: lo que no responde a lo preguntado cae aunque sea cierto.
- Después, por contradicción: lo que choca con algo que sí sabes, aunque sea un dato lateral.
- Si quedan dos, no las compares con el enunciado: compáralas entre sí. Casi siempre difieren en un solo elemento —un órgano, un plazo, una cifra— y ese elemento es lo que se pregunta de verdad. La comparación deja una sola decisión en lugar de dos lecturas.
- Si el descarte no avanza en veinte segundos, marca y pasa. Eliminar también consume tiempo, y el presupuesto se agota igual razonando que leyendo.
El cuarto paso es el que más rinde y el que menos se practica. Si dos alternativas dicen lo mismo salvo por el sujeto, la pregunta iba de a quién corresponde esa competencia, y eso quizá sí lo recuerdes. Los formatos, en preguntas del examen.
La métrica
Tu porcentaje de acierto en las preguntas que marcaste como dudosas. Es un dato que nadie mide y que resume tu criterio de descarte. Si aciertas la mitad de las dudosas, estás eliminando bien; si aciertas una de cada cuatro, estás respondiendo al azar disfrazado de criterio.
La lectura del enunciado
Buena parte del descarte se gana antes de mirar las opciones: detectar si hay negación —un "no", un "excepto"—, y formular mentalmente la respuesta antes de bajar a las alternativas. Mirar primero las opciones contamina el juicio.
Los límites del descarte
Tres cautelas: una técnica que se cree infalible hace más daño que ninguna.
- El absoluto no siempre miente. En materia jurídica hay reglas sin excepción, y entonces el «siempre» es literalmente correcto. La señal es una sospecha razonable, no una prueba.
- Un distractor «no funcional» lo es en la estadística del conjunto, no en tu cabeza: casi nadie lo elige, y quienes no lo eligen son los que estudiaron el tema. Sin conocimiento previo, las cuatro opciones parecen igual de razonables.
- Descartar cuesta tiempo. Una pregunta reducida a dos opciones tras minuto y medio ha costado más de lo que vale: el descarte aprovecha el conocimiento parcial, no sustituye al abandono.
De ahí lo que este simulacro corrige: la conversión en aciertos de lo que sabes a medias. Cuántos fallos caben, en la aritmética del 4,0.
El error típico de esta etapa
El error de esta etapa es revisar solo la respuesta correcta. Corregir un simulacro mirando qué era lo bueno enseña un dato; analizar por qué la alternativa que elegiste resultaba tentadora enseña un patrón, y los patrones se transfieren a preguntas que no has visto nunca.
Reproduce las condiciones reales: 30 preguntas, 35 minutos y penalización por error.
Hacer un simulacroDónde encaja este simulacro
- Metodología completa: simulacros de Mossos.
- Reglas de puntuación: cómo puntúa el examen.
- Seguimiento del progreso: medir tu progreso.
Preguntas frecuentes
¿Cómo se descartan alternativas en un test?
Identificando los patrones habituales de distractor: el casi correcto, el plausible por asociación, el absoluto y el relleno. Reconocerlos permite reducir la pregunta a dos opciones reales.
¿Por qué es tan importante descartar?
Porque es lo que de verdad mueve la nota. Con cuatro alternativas y una penalización de un cuarto, responder al azar ya tiene esperanza positiva, aunque mínima: un dieciseisavo de acierto neto por pregunta. Eliminar una sola alternativa multiplica esa cifra por unas 2,7 veces; quedarse con dos, por seis.
¿Cuántas alternativas de una pregunta tipo test son plausibles de verdad?
Menos de las que hay. En los estudios que han medido qué opciones eligen los examinados, más de la mitad de los distractores no llega a funcionar y la mayoría de preguntas se reduce a dos o tres alternativas vivas.
¿Sirve descartar las opciones que dicen «siempre» o «nunca»?
Como sospecha, sí: las guías de redacción de ítems recomiendan evitar esos determinantes porque delatan la respuesta, y cuando aparecen suelen estar en un distractor. Pero no es una regla: en materia jurídica hay reglas sin excepción, y descartar todo enunciado categórico regala aciertos.
Reproduce las condiciones reales: 30 preguntas, 35 minutos y penalización por error.
Hacer un simulacroContenido relacionado
Fuentes
- Kilgour, J. M., y Tayyaba, S. (2016). An investigation into the optimal number of distractors in single-best answer exams. Advances in Health Sciences Education, 21(2), 323-334
- Haladyna, T. M., Downing, S. M., y Rodriguez, M. C. (2002). A review of multiple-choice item-writing guidelines for classroom assessment. Applied Measurement in Education, 15(3), 309-334
- Rodriguez, M. C. (2005). Three options are optimal for multiple-choice items: a meta-analysis of 80 years of research. Educational Measurement: Issues and Practice, 24(2), 3-13
- Haladyna, T. M., y Downing, S. M. (1993). How many options is enough for a multiple-choice test item? Educational and Psychological Measurement, 53(4)
- Resolució ISP/1763/2026, de convocatòria 46/26 (DOGC núm. 9.681, de 8.6.2026)
- Resolució INT/1219/2017, de 29 de maig — temari oficial (DOGC núm. 7382)
- Portal oficial del Cos de Mossos d'Esquadra
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