Examen teórico

Simulacro 9: el ajuste

Quedan semanas, no meses. Este simulacro decide qué repasas y, sobre todo, qué dejas ir.

Actualizado: 8 de agosto de 2026
Los datos de proceso de esta página corresponden a la convocatoria 46/26 (Resolució ISP/1763/2026, DOGC núm. 9.681, de 8 de junio de 2026). Verifica siempre las bases vigentes antes de actuar.

Datos clave

Preguntas
30, aleatorias de todo el temario
Tiempo
70 s por pregunta · 35 min
Feedback
Al final, revisión verde/rojo
Penalización
−1/4 por error
AspectoEste simulacro
MomentoDos semanas antes del examen
ObjetivoPriorizar el repaso final
Métrica principalFallos recurrentes

El cambio de lógica

Hasta aquí, la pregunta era qué estudiar. Ahora es qué repasar y qué renunciar a cubrir. Con dos semanas, intentar cerrar todos los huecos garantiza no cerrar ninguno bien.

El trabajo en vano

Renunciar es la decisión que casi ningún plan de estudio escribe, y la única que a estas alturas mueve algo. La resistencia a tomarla se apoya en una intuición razonable y falsa: que el tiempo dedicado a lo que peor llevas se convierte en recuerdo en proporción al esfuerzo. No lo hace.

Nelson y Leonesio (1988) lo midieron de forma directa. Comparando a quienes estudiaban con instrucción de precisión frente a quienes lo hacían con instrucción de rapidez, encontraron que los primeros dedicaban entre dos y siete veces más tiempo a los mismos materiales y obtenían mejoras de recuerdo del orden de un 6 a un 8 %. Llamaron al fenómeno labor-in-vain effect: trabajo en vano. Lo notable no es que el estudio adicional no sirva de nada, es lo poco que sirve comparado con lo que cuesta.

El tiempo no compra recuerdo en proporción

El corolario incomoda: quien reparte las últimas semanas dedicando más horas a lo que peor lleva está aplicando exactamente la estrategia que el experimento describe como ineficiente. No porque estudiar lo difícil sea inútil, sino porque esas horas rinden una fracción de lo que rendirían en otro sitio.

Metcalfe y Kornell (2005) propusieron el modelo que explica cómo debería decidirse. Según su región de aprendizaje próximo, quien estudia bien descarta primero lo que ya sabe y trabaja después desde lo que está casi aprendido hacia lo más difícil; y la señal para abandonar un material no es el nivel alcanzado, sino la velocidad a la que se avanza: cuando la sensación de progreso se aplana, conviene parar y cambiar de material.

Traducido a las últimas semanas: la pregunta correcta no es «cuánto me falta de este tema», sino «cuánto mejora este tema por hora invertida». Son dos preguntas distintas y suelen dar respuestas contrarias. El tema que más miedo da es casi siempre el que peor responde a la hora siguiente.

Cuánto cuesta renunciar a un tema

La renuncia se lleva mejor con la cuenta hecha. Bajo el supuesto de reparto proporcional que explica el simulacro de los ámbitos débiles —y que las bases no garantizan—, a cada tema le corresponden 1,5 preguntas de las treinta: medio punto en la escala de 0 a 10. Esto es lo que rinden esas 1,5 preguntas según el estado en que llegue el tema:

Estado del temaAciertos netos esperadosPuntos sobre 10
Dominado1,500,50
A medias: aciertas 6 de cada 10 y respondes todas0,750,25
Sin estudiar, descartando una alternativa0,250,08
Sin estudiar, respondiendo a ciegas0,090,03
Sin estudiar, dejando sus preguntas en blanco00

La tabla contiene dos lecturas y las dos son útiles. La primera: renunciar a un tema no cuesta medio punto, cuesta unas cuatro décimas y media, porque sus preguntas siguen produciendo algo por descarte. Renunciar a estudiar un tema no es renunciar a sus preguntas; el procedimiento de descarte sigue funcionando sobre material que no has visto.

La segunda es menos evidente. Llevar un tema de cero a dominado vale 0,47 puntos y cerrar uno que ya está a medias vale 0,25: la mitad. La ganancia bruta mayor está siempre en el tema que no sabes. La ganancia por hora, casi nunca, porque a dos semanas del examen levantar un tema desde cero cuesta un múltiplo de lo que cuesta rematar uno a medias. Es la región de aprendizaje próximo, expresada en décimas.

Cómo priorizar

  1. Los fallos recurrentes: preguntas que has fallado en más de un simulacro. Es contenido que tu memoria rechaza y que necesita otro enfoque, no otra lectura.
  2. Los temas de alto rendimiento con fallo alto: el ámbito C es corto; si aún falla, es el repaso más rentable que existe.
  3. Los datos numéricos: composiciones, plazos, cifras. Son lo primero que se difumina y lo más fácil de recuperar en poco tiempo.
  4. El ámbito D: actualidad, que precisamente ahora está fresca.
Qué dejar ir

Un tema del ámbito A que sigues fallando después de tres repasos no se va a arreglar en dos semanas, y el tiempo que le dediques sale de contenidos donde sí rendirías. Aceptarlo no es rendirse: es asignar bien un recurso escaso. En un examen de 30 preguntas aleatorias, ningún tema individual decide el resultado.

El criterio de renuncia

Con eso, la decisión deja de ser emocional y se convierte en una división. En el examen todos los temas pesan igual; en tu calendario, no, y lo que los separa es el número de horas que hace falta para cerrarlos. La unidad de comparación es, por tanto, décimas por hora. Sustituye estas horas por tu estimación real:

Hueco pendienteHoras que estimasPuntos en juegoPuntos por hora
Un tema corto del ámbito C, a medias30,500,17
Un tema del ámbito B, a medias50,500,10
Un tema largo del ámbito A, desde cero100,500,05

La estructura del temario empuja en la misma dirección: el ámbito C es el más breve y el de normativa mejor acotada, mientras que el A concentra los temas más extensos y de puro recuerdo. La composición está en el temario de Mossos, y con esa asimetría el orden de repaso casi se escribe solo.

  1. Ordena por coste, no por miedo. Estima las horas de cada hueco antes de mirar cuál te angustia más.
  2. Divide: medio punto entre esas horas. La columna resultante es tu orden de trabajo.
  3. Corta por abajo y escribe qué queda fuera, con fecha. Una renuncia que no está escrita vuelve cada semana y consume atención cada vez.
  4. Revísala una sola vez, en el repaso de la última semana, y solo para confirmarla.

Lo que no se toca ahora

La métrica

El número de fallos repetidos respecto a simulacros anteriores. Si baja, el repaso está funcionando. Si un contenido concreto reaparece por cuarta vez, cambia el enfoque: explícalo en voz alta, escríbelo o relaciónalo con otro tema, en lugar de releerlo una vez más.

El error típico de esta etapa

El error de esta etapa es querer cubrirlo todo. Con dos semanas por delante, repartir el tiempo entre todos los huecos garantiza no cerrar ninguno. Renunciar de forma deliberada a un contenido que se resiste no es rendirse: es asignar bien un recurso que ya es escaso.

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Reproduce las condiciones reales: 30 preguntas, 35 minutos y penalización por error.

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Dónde encaja este simulacro

Preguntas frecuentes

¿Qué repaso en las últimas semanas antes del examen?

Los fallos recurrentes de tus simulacros, los temas del ámbito C que aún fallen por su alta rentabilidad, los datos numéricos y la actualidad del ámbito D, que conviene tener fresca.

¿Debo estudiar temas nuevos las últimas semanas?

No es recomendable. No da tiempo a consolidarlos y el esfuerzo sale del repaso de contenido que sí tienes a medias, que es donde el rendimiento marginal es mayor.

¿Cuánto cuesta de verdad renunciar a un tema?

Menos de lo que parece. Si cada tema aporta alrededor de una pregunta y media, dominarlo vale medio punto sobre diez, pero dejarlo sin estudiar no vale cero: respondiendo sus preguntas con una alternativa descartada todavía se saca algo. La diferencia real ronda las cuatro décimas y media.

¿Cómo decido qué tema dejo ir?

Por velocidad de mejora, no por nivel. La pregunta útil no es cuánto te falta de un tema, sino cuánto mejora por hora invertida. Ordena los huecos pendientes por puntos por hora —medio punto dividido entre las horas que estimas— y corta por abajo.

¿Renunciar a un tema significa dejar sus preguntas en blanco?

No. Son dos decisiones distintas: una es de plan de estudio y la otra se toma en el examen. Con cuatro alternativas y penalización de un cuarto, responder esas preguntas descartando lo que se pueda sigue teniendo saldo positivo.

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