Psicotécnicos

Porcentajes

El contenido numérico que más aparece y donde más se falla, por un motivo concreto: los porcentajes sucesivos no se suman.

Actualizado: 8 de agosto de 2026

Datos clave

Aptitud
Numérica
Frecuencia
Muy alta
Error clásico
Sumar variaciones sucesivas
Técnica
Referencias del 10 % y 5 %

Qué mide

El manejo de la proporcionalidad en base cien. Aparece como ítem propio y dentro de problemas aritméticos, lo que lo convierte en el contenido más rentable del bloque numérico.

Por qué el porcentaje es difícil

Que un contenido de aritmética escolar sea el que más falla en una prueba de adultos tiene explicación documentada. Parker y Leinhardt le dedicaron en 1995, en Review of Educational Research, una revisión cuya conclusión es que la dificultad no está en la operación, sino en el lenguaje.

Las fuentes de ambigüedad que identifican explican los distractores del formato: un lenguaje comprimido que ya no dice sobre qué se calcula, y una terminología aditiva para significados multiplicativos —«sube un 20 %» suena a suma y es un producto—. Cuando un enunciado dice «un 20 % más que» y otro «el 20 % de», la operación cambia por completo y la única señal es una preposición.

Antes de calcular, pregunta «¿por ciento de qué?»

La mayoría de los errores de este bloque no son de cálculo, sino de base: se opera sobre el total cuando había que operar sobre el resto, o sobre el precio final cuando había que operar sobre el inicial. Identificar la base es la mitad del ítem, y no cuesta ni tres segundos.

Cálculo rápido por referencias

Nunca hace falta multiplicar por la cifra completa: basta componer a partir de tres referencias:

Con ellas se compone cualquier porcentaje: el 35 % son tres veces el 10 % más el 5 %; el 12 %, el 10 % más dos veces el 1 %.

La regla del 1 %

Cuando el porcentaje no es redondo, componer con décimas se vuelve incómodo. El procedimiento general es calcular el 1 % y multiplicarlo: se obtiene desplazando la coma dos posiciones, y a partir de ahí todo es una multiplicación por un número pequeño.

El 23 % de 1.840: el 1 % es 18,40; por 20 más por 3 da 368 + 55,20 = 423,20. Cuando en un problema aparecen varios porcentajes sobre la misma base, calcular el 1 % una sola vez y reutilizarlo es la diferencia entre veinte segundos y un minuto.

La regla sirve también en sentido inverso: si 92 personas son el 5 % de una plantilla, el 1 % son 18,4 y el total son 1.840. Aparece con frecuencia en los ítems que dan la parte y piden el todo.

El porcentaje es conmutativo

Una propiedad poco conocida que resuelve ítems enteros: el a % de b es siempre igual al b % de a, porque ambos valen a·b dividido entre 100.

La utilidad es escoger la versión fácil. El 18 % de 50 parece incómodo; el 50 % de 18 es nueve. El 4 % de 75 exige pensar; el 75 % de 4 son tres. Ante dos cifras poco amables, intercámbialas antes de operar: en uno de los dos sentidos suele haber una mitad, un cuarto o una décima escondida.

El error que más puntos cuesta

Los porcentajes sucesivos no se suman

Un aumento del 20 % seguido de otro del 20 % no equivale a un 40 %, porque el segundo se aplica sobre una cantidad ya aumentada. Sobre 100: primero 120, después 144. El incremento total es del 44 %, no del 40 %. Los distractores de este formato viven precisamente de esa suma indebida.

El método del multiplicador

Hay una forma de no equivocarse nunca con las variaciones sucesivas: pensar en factores. Un aumento del 20 % es multiplicar por 1,20; una rebaja del 20 %, por 0,80. Varias variaciones encadenadas son el producto de sus factores, en cualquier orden.

VariaciónMultiplicadorComprobación
Aumento del 10 %1,10200 × 1,10 = 220
Aumento del 20 %1,20200 × 1,20 = 240
IVA general del 21 %1,21100 × 1,21 = 121
Rebaja del 10 %0,90200 × 0,90 = 180
Rebaja del 20 %0,80200 × 0,80 = 160

Con esta herramienta, los casos que más se preguntan se resuelven de un vistazo. Subir un 20 % y bajar un 20 %: 1,20 × 0,80 = 0,96, un 4 % por debajo del punto de partida. Dos rebajas del 20 % y del 10 %: 0,80 × 0,90 = 0,72, un descuento efectivo del 28 %. Tres subidas del 10 %: 1,331, un 33,1 % y no un 30 %.

El orden no importa, la base sí

Que el producto de los factores sea conmutativo tiene una consecuencia muy preguntable: aplicar primero el descuento y después el impuesto da el mismo importe final que al revés. Lo que cambia el resultado es sobre qué cantidad se aplica cada variación.

Deshacer una variación

Un tipo de ítem que se falla de forma sistemática: dan el precio después de la variación y piden el de antes. La intuición sugiere aplicar el porcentaje en sentido contrario, y es incorrecto.

Un artículo cuesta 180 € tras una rebaja del 20 %. El precio original no es 180 más el 20 %, que serían 216 €, sino 180 ÷ 0,80 = 225 €: el 20 % de 225 son 45, y 225 − 45 = 180. Deshacer una variación es dividir por el multiplicador, no aplicar la contraria.

Lo mismo con los impuestos: si un importe con IVA del 21 % es 121 €, la base imponible es 121 ÷ 1,21 = 100 €, y no 95,59 €. Ese 95,59 es casi siempre el distractor, precisamente porque sale de la operación intuitiva.

Ejemplo resuelto

Un artículo de 250 € tiene un descuento del 20 % y, sobre el precio resultante, otro del 10 %. ¿Precio final?

Primer descuento: el 10 % de 250 es 25, el 20 % son 50. Queda 200. Segundo: el 10 % de 200 es 20. Queda 180 €. El descuento efectivo es del 28 %, no del 30 %.

Por multiplicadores se resuelve sin pasos intermedios: 250 × 0,80 × 0,90 = 180 €. Y el 0,72 informa de que el descuento acumulado es del 28 %, que suele ser la segunda pregunta.

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Trampas frecuentes

Gestión del tiempo

Diez o quince segundos con el método de referencias. Si tardas más, comprueba si estás multiplicando por la cifra completa en lugar de componer.

Con 80 preguntas en 35 minutos la media es de 26,25 segundos por ítem: un porcentaje resuelto en doce regala catorce a la serie numérica que venga después. Y como el error no penaliza, si una cadena de variaciones se complica conviene estimar el orden de magnitud, descartar lo imposible y marcar la opción superviviente.

Cómo practicar

Con situaciones reales —descuentos, impuestos, variaciones de precio— y con un ejercicio específico para el error clásico: diez casos de variación sucesiva calculando el porcentaje total efectivo. Tras diez, la intuición de sumar desaparece.

Un segundo ejercicio, más rentable: coger veinte enunciados y subrayar solo la base de cada porcentaje, sin resolver nada. «El 30 % de los aspirantes que superaron la primera prueba» tiene una base distinta de «el 30 % de los presentados», y esa diferencia decide el ítem. Complementa con fracciones: varios porcentajes frecuentes son fracciones disfrazadas.

Preguntas frecuentes

¿Cómo se calcula un porcentaje mentalmente?

Componiendo a partir de referencias: el 10 % desplazando la coma, el 5 % como su mitad y el 1 % desplazando dos posiciones. Cualquier porcentaje se construye sumando esas piezas.

¿Un 20 % de subida y un 20 % de bajada dejan el precio igual?

No. Cada variación se aplica sobre una base distinta: sobre 100, el precio sube a 120 y baja a 96, un 4 % por debajo del inicial.

¿Cuál era el precio antes de una rebaja del 20 % si ahora cuesta 180 €?

225 €. Deshacer una variación no consiste en aplicar la contraria —eso daría 216 €—, sino en dividir por el multiplicador: 180 ÷ 0,80 = 225.

¿Es cierto que el 18 % de 50 es lo mismo que el 50 % de 18?

Sí, y ambos valen 9. El a % de b siempre es igual al b % de a, porque los dos equivalen a a·b dividido entre 100. Conviene elegir la versión que salga de memoria.

¿Cómo se calcula un porcentaje que no es redondo?

Con la regla del 1 %: se desplaza la coma dos posiciones y se multiplica por los puntos. El 23 % de 1.840 es 23 × 18,40 = 423,20.

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